Oreja de Negra es ahora una Asociación Civil

Locales 09 de octubre de 2018 Por
Las productoras textiles del barrio Monseñor Zazpe firmaron el acta constitutiva de la Asociación Civil Oreja de Negra.

A través del programa Municipal “Cadenas de Valor Inclusivas” y con el cercano acompañamiento del gobierno local, las productoras textiles del barrio Monseñor Zazpe firmaron el acta constitutiva de la Asociación Civil Oreja de Negra.

El pasado viernes en el CIC del barrio Monseñor Zazpe, la Municipalidad de Rafaela acompañó a las mujeres -productoras textiles- que participan del programa Cadenas de Valor Inclusivas en la firma del acta constitutiva de la Asociación Civil Oreja de Negra, la la primera empresa de gestión social en la ciudad, que se conforma bajo esta figura legal con personería jurídica.

En dicho acto estuvieron presentes el jefe de Gabinete de la Municipalidad de Rafaela Marcos Corach, la secretaria de Desarrollo Social Brenda Vimo, la subsecretaria de Economía Social y Empleo Mariana Allasia, el coordinador de Desarrollo Económico, Innovación y Relaciones internacionales, Diego Peiretti, la coordinadora de Cadenas de Valor Inclusivas Laura Lencioni, las trabajadoras de la constituida Asociación Civil y sus familiares.

Tras la emotiva firma de acta que consolidó la conversión de un proyecto comunitario en una Asociación Civil, el jefe de Gabinete Marcos Corach, expresó: “Desde la Municipalidad tenemos una tradición de acompañar emprendedores, estamos convencidos que la gente no se salva sola, y nosotros elegimos un lugar de acompañamiento, capacitaciones”.

Cabe destacar que el proyecto nace a partir del programa Cadenas de Valor Inclusivas -coordinado por la Secretaría de Desarrollo Económico, Innovación y Relaciones Internacionales de la Municipalidad de Rafaela- y propicia la creación de nuevo actor económico que representa un modelo de negocios diferente a las empresas tradicionales, innovador, inclusivo, sostenible y equitativo.

“Oreja de Negra” está conformada por mujeres de entre 20 y 60 años, que son parte fundamental de su economía familiar y necesitan generar ingresos sostenidos para mejorar su calidad de vida. En tal sentido, la secretaria de Desarrollo Social Brenda Vimo, destacó: “Creo que es muy importante que las mujeres tengamos un rol distinto y que sus hijas vean el rol que tienen ustedes y algo que las entusiasma, les hace bien, algo que le genera independencia económica, esto es mucho más que un taller, es un lugar de encuentro, reflexión, proyección de futuro, en donde las protagonistas son ustedes”.

Finalmente, Laura Lencioni comentó: “Ustedes son dueñas de su propio proyecto, eso me pone muy orgullosa, uno de los objetivos de este programa es que ustedes puedan mejorar su condición socioeconómica, colaborar con sus familias, luego de este paso van a poder sostener la venta de sus productos , para que deje de ser esporádico”. La coordinadora de Cadenas de valor inclusivas destacó también que: “El objetivo es que ustedes sean un colectivo de mujeres que trabajan, que la pelean con emprendimientos y participan en talleres, se capacitan y que están en condiciones de competir en el mercado de la costura con precio, calidad y cumplimiento de los tiempos”.

Cabe destacar que esta formalización legal, constituyendo una Asociación Civil, visibiliza y formaliza el trabajo colectivo, como un actor económico y social de nuestra ciudad, que cuenta con el apoyo, respaldo y acompañamiento del gobierno local. En tal sentido, la implementación de políticas públicas y programas municipales, que tengan en su génesis la proximidad respecto a sus beneficiarios y fomenten el trabajo y el comercio formal, es uno de los objetivos estratégicos de la gestión municipal; y es también una respuesta concreta a una de las principales problemática que aqueja al mercado laboral de nuestra ciudad, que se traduce en que 7 de cada 10 personas que tienen dificultades en el empleo, son mujeres.

El Programa Cadenas de Valor Inclusivas, tiene como objetivo insertar a emprendimientos sociales en las cadenas de valor de grandes empresas de servicios y/o productos para que puedan vender su producción. Así, se convirtió en una alternativa para personas que tienen dificultades para insertarse en el mercado de trabajo formal y que, en consecuencia, se vieron en la necesidad de iniciar algún emprendimiento.

El programa tiene tres ejes de acción:

El acompañamiento a los emprendedores de la economía social, para que de manera organizada y colectiva puedan colocar sus productos en el mercado y formando parte de las cadenas de valor de las empresas. Viene a responder a la pregunta: ¿cómo hacemos para que la remera que hace Katty en su taller de barrio Güemes, llegué a ser la ropa de trabajo que usan 50 obreros de una planta productiva de la ciudad?
Reflexionar junto a los actores económicos productivos de la ciudad, sobre qué pasaría si lograran destinar el 2 o 3 por ciento de su poder de compra a los emprendedores de la economía social locales, revisando algunos pasos de sus procesos de compra y profundizando la incorporación de los principios del comercio justo a ese proceso.
La conformación de nuevos actores en nuestra economía local, que puedan intermediar entre la oferta y la demanda de esos bienes y servicios, de manera tal que el/la emprendedor/a social, pueda dedicarse de lleno a la elaboración de su producto, y deje de ser la persona maravilla que tiene que ocuparse de absolutamente todo. En este caso: armar la prenda, contactar proveedores a buen precio y condiciones pago accesible, salir a buscar clientes, promocionar su producto, manejar sus redes sociales, etc. etc.